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Artemis II: Punto de Inflexión

La NASA regresó a la Luna y el mundo supo acompañar y conectar con una tripulación que nos abrió las puertas de una misión histórica. 


11 de Abril, 2026 - Manuel Mazzanti desde Cabo Cañaveral



La tripulación de la misión Artemis II, al ser recibidos en el hangar del aeropuerto de Ellington, cerca de Houston - Foto: NASA
La tripulación de la misión Artemis II, al ser recibidos en el hangar del aeropuerto de Ellington, cerca de Houston - Foto: NASA


El 10 de abril de 2026 a las 8:07 p.m. hora del Este, la cápsula Integrity amarizó sobre el Pacífico frente a las costas de San Diego con sus tres paracaídas desplegados a la perfección. Cuatro astronautas — Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen — regresaban a la Tierra después de casi 10 días en el espacio, habiendo llegado más lejos de lo que ningún ser humano había llegado desde la era Apollo. 252.756 millas desde la Tierra. Un récord que se mantuvo por 56 años.

Una misión que sin dudas va a quedar en los libros de historia. No solamente por los logros técnicos, que fueron muchos, sino por la dimensión humana que tuvo el vuelo.

Lanzamiento de la misión Artemis II - Foto: Manuel Mazzanti - Exploración Espacial
Lanzamiento de la misión Artemis II - Foto: Manuel Mazzanti - Exploración Espacial

Una misión prácticamente perfecta desde lo técnico, con un SLS realizando, una vez más, un lanzamiento impecable. La segunda etapa (ICPS) cumpliendo su labor poniendo a la cápsula en una órbita elíptica de gran altura y un módulo de servicio europeo que supo impulsar a Integrity hacia la Luna. Más allá de ciertos problemas con el baño de la cápsula que de alguna u otra manera fueron resolviéndose, la tripulación pudo concentrarse en cumplir con sus objetivos durante los casi 10 días que duró la misión. 


Durante la conferencia de prensa post-amerizaje, Exploración Espacial le preguntó al administrador asociado de la NASA, Amit Kshatriya, qué tan importante había sido esta misión para la agencia y para el futuro del programa. Su respuesta fue directa: "Es la misión espacial tripulada más importante que hemos realizado en muchas décadas, no solo por lo que significa históricamente sino por lo que implica para el futuro de la agencia. Es, definitivamente, un punto de inflexión."


Punto de inflexión. Artemis II y la NASA llegaron a la fecha de lanzamiento después de años de críticas — centradas más que nada en su lanzador, el SLS (Space Launch System), un cohete cuya arquitectura deriva del Transbordador Espacial, o Space Shuttle. ¿Anticuado y extremadamente costoso para estos días dominados por empresas como SpaceX y la reutilización? Sin dudas. Pero esto ya no es noticia, ni siquiera para el propio Administrador de la Agencia, Jared Isaacman, quien sabe de primera mano lo complicado y costoso que es este vehículo, que además lanza cada tres años, haciendo aún más complicado aprender a operarlo. Su plan, presentado hace un mes, consiste en estandarizar al SLS el la versión actual y lanzar al menos una vez por año. 

Sin dudas Artemis II es un muy buen puntapié inicial para este nuevo plan que ya apunta a otra misión Artemis durante el 2027 y alunizar con tripulación en la superficie de la Luna para el 2028. 


El Factor Humano y una tripulación que conectó con el mundo

Antes del lanzamiento, muchos nos preguntábamos cuánta repercusión iba a tener esta misión. Honestamente, un mes antes del 1° de abril, prácticamente no había cobertura mediática. Pero como suele pasar con los medios tradicionales, esta llegó a último momento: de pronto mucha gente que no había tenido la oportunidad de conocer sobre esta misión supo que la NASA estaba por enviar personas a la Luna por primera vez en 54 años. Todo creció a partir de ahí.

Pero lo que realmente sorprendió fue la dimensión humana que la tripulación logró impartir a la misión. Wiseman, Glover, Koch y Hansen no solo hicieron su trabajo — sino que nos “abrieron las puertas” de la cápsula Integrity y nos llevaron con ellos a dar una vuelta por la Luna. La NASA supo acompañar con su transparencia y en muchos tramos de la misión podíamos ver a los astronautas trabajar, comer o dar conferencias de prensa, más allá de las dificultadas técnicas ligadas con una misión en el espacio profundo y puesta en comparación a lo que estamos acostumbrados estos días en términos de consumo mediático.

Hubo momentos que seguramente van a quedar grabados por su carácter emotivo, como la propuesta por parte de la tripulación de nombrar dos cráteres lunares — uno de ellos en honor a Carroll, la mujer fallecida hace dos años del comandante Wiseman. 

Luego de su regreso, la tripulación fue recibida en el aeropuerto de Ellington, cerca de Houston, por autoridades de la NASA, sus familias y representantes del Congreso. Tuvieron la chance de dedicar unas palabras, donde la emoción todavía seguía a flor de piel:




El escudo térmico y los elementos a mejorar

Artemis II fue un muy exitoso vuelo de prueba, y como tal, no todo fue perfecto. El módulo de servicio requiere un rediseño de ciertas válvulas en su sistema de propulsión y el baño a bordo y su sistema de drenaje tuvo sus contratiempos durante la misión.


Pero la buena noticia es que el escudo térmico — que fue el gran protagonista de las preocupaciones técnicas post-Artemis I — se comportó tal como se esperaba. La NASA utilizó el mismo escudo que se usó en la misión Artemis I y para evitar el mismo problema del primer vuelo optó por una trayectoria de reentrada más directa para reducir la carga térmica. El resultado: una reentrada perfecta a casi 40,000 Km/hr y cuatro astronautas saliendo de la cápsula sanos y salvos.


Como dijo el administrador adjunto Amit Kshatriya: "Ayer el director de vuelo Jeff Radigan dijo que teníamos menos de un grado de ángulo para dar en el blanco después de un viaje de un cuarto de millón de millas a la Luna. Y su equipo lo logró. Eso no es suerte — son miles de personas haciendo su trabajo."


La verdadera carrera: SpaceX vs. Blue Origin

Artemis II le inyectó a la NASA la confianza que necesitaba para seguir adelante con el plan de incrementar la cadencia de misiones. Del lado del SLS y Orion, que ya acumula dos vuelos exitosos, todo pareciera estar encaminado y con una Artemis III ya con buenos niveles de avance en términos de “hardware’.

¿Pero qué pasa con el módulo lunar (HLS)? La NASA tiene contratos tanto con SpaceX como con Blue Origin para el desarrollo de la nave que será utilizada para bajar la superficie con sus astronautas. 

Ambas empresas están desarrollando los módulos lunares que la NASA necesita para Artemis IV, cuando por primera vez desde 1972 pongamos astronautas sobre la superficie lunar planificada para principios de 2028. Pero Artemis III será otro vuelo de prueba que permitirá que la cápsula Orión se acople en la órbita de la Tierra con uno o los dos módulos lunares. Y poco avance hemos visto. 

Del lado de Blue Origin, hemos podido observar hardware real: el Mark 1 de Blue Moon acaba de salir de la cámara de vacío en Houston y está en camino hacia Kennedy Space Center. Starship, en cambio, todavía no muestra el hardware modificado que serviría como aterrizador lunar. Su foco estos días es tener un exitoso primer vuelo de prueba de su Bloque 3 de Starship (vuelo 12), que incluye rediseños en todo el sistema. Una prueba será vital no solo para SpaceX sino también para una NASA expectante. El Bloque 3 de Starship no puede permitirse fallar si quiere mantenerse en carrera y cumplir con los tiempos que la NASA necesita.

Blue Origin, por otro lado, está a punto de lanzar su cohete New Glenn nuevamente, reutilizando por primera vez su primera etapa. La empresa de Jeff Bezos tiene además la mira en el polo sur de la Luna ya que en unos meses piensa lanzar la versión de carga de su “lander”, el Mark-1.

Starship tiene un potencial transformador — nadie lo duda — y probablemente en dos años sea un sistema de transporte que revolucione la industria. Pero cuando hablamos de cumplir un objetivo concreto de alunizaje tripulado en 2028, la ausencia de hardware visible es un problema real.


“La Superficie nos espera"

Esa fue la frase del administrador asociado Amit Kshatriya después del amarizaje. No necesita traducción. El camino a la superficie está abierto. Artemis II demostró que el SLS vuela, que Orion puede llevar astronautas y que la NASA puede nuevamente ejecutar con precisión milimétrica una misión de exploración en el espacio profundo.

Pero además de todo lo técnico, Artemis II le recordó al mundo por qué la exploración espacial es un gran unificador global. Cuando cuatro personas vuelan a 400,000 Km de distancia y miran a una  Tierra del tamaño de una pelota de futbol flotando en la oscuridad, algo cambia. Algo se abre.


Esto recién empieza.

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